Tratamientos para la hiperhidrosis

Se conoces varias formas o posibilidades de tratamiento para el exceso de sudor que normalmente se aplicarán en función del grado de hiperhidrosis que sufra cada paciente. Podemos distinguir hasta 5 tipos de tratamientos para esta enfermedad.

Tratamientos para la hiperhidrosis

Antitranspirantes

Son sustancias que se aplican sobre la piel para evitar el exceso de sudor. Este efecto se logra gracias a que estos productos taponan los conductos sudoríparos, evitando así la salida del líquido. Los principales son los compuestos por sales de aluminio, pudiendo ser variable la proporción de sus componentes en función del nivel de taponamiento que se necesite. Su principal contradicción es que en muchas ocasiones producen irritación en la piel, y a altas concentraciones pueden dañar la ropa.

Iontoforesis

Consiste en el cierre de los canales sudoríparos mediante ligeras corrientes eléctricas. Se realiza en sesiones de 10 a 20 minutos en las que el paciente introduce los pies o las manos en un baño acuoso a través del cual se aplica la corriente de forma creciente. El efecto de este tratamiento puede durar desde seis horas a varios días, y no resulta eficaz en todos los casos.

Toxina botulínica tipo A

Se trata de una neurotoxina que bloquea la transmisión sináptica del neurotransmisor acetilcolina y este neurotransmisor es necesario para que las glándulas sudoríparas reciban la señal para comenzar a trabajar.  El tratamiento se basa en la aplicación de la toxina en las zonas donde se da la hipersudoración, de modo que los nervios que llegan a las glándulas queden bloqueados. El efecto de este tratamiento tiene una duración de seis meses y puede realizarse en manos, pies y axilas.

Cirugía para la hiperhidrosis

La técnica quirúrgica empleada en los casos más graves se denomina simpatectomía por toracoscopia. La operación se realiza por laparoscopia y consiste en cortar de forma irreversible la comunicación entre los nervios y nódulos que activan la sudoración y las glándulas sudoríparas. En algunos casos los pacientes operados mediante esta técnica sufren un efecto denominado sudoración compensatoria, es decir, el cuerpo elimina por otros sitios el sudor que no se puede eliminar por las zonas bloqueadas. Normalmente las zonas de compensación son la espalda, el abdomen o las piernas.

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