¿Quién no puede ser candidato para una rinoplastia?

La rinoplastia es uno de los procedimientos quirúrgicos más realizados en cirugía plástica. Es una intervención dirigida a cambios en la morfología de la nariz y la función respiratoria. Se considera un procedimiento puramente estético y funcional, pero también puede corregir algunos traumatismos o problemas respiratorios, así como problemas congénitos.

¿Quién no puede ser candidato para una rinoplastia?

Con esta acción, puedes modificar el tamaño y la forma de la nariz, cambiar el contorno de la punta o tabique, reducir el tamaño de las fosas nasales o cambiar el espacio entre la nariz y los labios. Los médicos creen que generalmente hay dos razones para las limitaciones de la cirugía: la madurez física y la madurez psicológica del paciente. La persona debe estar completamente desarrollada. Algunos jóvenes están listos a los 16, otros a los 19.

Lo mismo ocurre con la madurez psicológica, es decir, también requiere que las personas sean capaces de comprender que se someterán a una cirugía que alterará la forma de sus rostros. En este sentido, la Sociedad Española de Estética Plástica y Cosmética (SECPRE) también cree que es muy importante tener en cuenta que quienes buscan mejorar su apariencia más que la perfección absoluta son candidatos a la rinoplastia.

Si está físicamente en forma, mentalmente estable y tiene expectativas realistas, será un buen candidato. La rinoplastia mejorará su apariencia y confianza en sí mismo, pero no hará que nos parezcamos a otras personas ni que nos traten de manera diferente. Antes de decidir si hacerte una rinoplastia, considera lo que quieres lograr y coméntalo con tu cirujano plástico.

¿Cómo se realiza una rinoplastia?

Hay dos tipos de rinoplastias:

  • Rinoplastia cerrada: se hace por dos incisiones por dentro de los agujeros de la nariz, normalmente para cirugías simples de nariz.
  • Rinoplastia abierta: estas dos incisiones se abren una justo por debajo de la nariz para tener una mejor visualización de la cirugía, cuando una nariz es más compleja.

Suele durar entre una y dos horas y se suele llevar a cabo bajo anestesia general, aunque también se puede realizar bajo anestesia local y sedación. Al finalizar la intervención, se colocará una escayola y unos tapones en las fosas nasales para conservar la nueva forma de la nariz y estabilizar el tabique nasal.

Lo habitual es que el paciente ingrese por la mañana temprano, se opera por la mañana, pasa el día en centro sanitario, y por la tarde puede regresar a su casa, generalmente con un taponamiento dentro de la nariz, y una férula o escayola de plástico en el dorso de la nariz como ya hemos comentado.

Posibles complicaciones

La más importante que puede tener lugar es que al paciente no le guste el resultado. También pueden quedar pequeñas asimetrías o alguna irregularidad en el dorso. Con las técnicas cerradas en las cirugías de retoque estos defectos que han quedado son algo más elevados que con la cirugía abierta, que es más precisa.

Es importante siempre en este contexto seguir las indicaciones del cirujano y de su equipo tanto antes del procedimiento como después, para minimizar la posibilidad de las posibles complicaciones. Hay que buscar que la nariz sea bonita, funcional, así como acorde con las facciones de cada persona. Se deben buscar resultados armónicos con la cara del paciente, y por eso hay que fiarse del médico que se dedica a este tipo de cirugías. De ahí también que el paciente sienta buena conexión con el cirujano.

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