Lifting de brazos o braquioplastia

El lifting de brazos o braquioplastia consiste en una mejoría del contorno de las extremidades superiores, solucionando el aspecto popularmente conocido como “alas de murciélago”. Se elimina la grasa y piel sobrante, devolviendo a los brazos un aspecto más terso.

Lifting de brazos o braquioplastia

El candidato ideal para realizarse un lifting de brazos es una persona que tenga un cúmulo de grasa y piel laxa en la zona. Es indispensable que la persona tenga un peso estable. Si el peso es inestable y puede sufrir variaciones la braquioplastia podría fracasar.

Existen diversas opciones de lifting de brazos y, en base a la situación del paciente, se adaptarán a sus necesidades:

  • Liposucción: Se utiliza si solo hay exceso de grasa. Además, es requisito que la dermis de la cara interna del brazo sea elástica y no esté muy flácida. La intervención consiste en la introducción de unas cánulas muy finas, que irán extrayendo la grasa sin dañar el resto de estructuras del brazo. Además, es una técnica que puede emplearse como complementaria a la braquioplastia estándar. Combinando ambas técnicas los resultados serán mejores.
  • Braquioplastia con incisión reducida: Es una opción para cuando no hay un exceso importante de grasa y el exceso de piel se limita a la zona de la axila. Es ahí donde se ubicarán las incisiones.
  • Braquioplastia estándar: Es una opción recomendada si el exceso de piel afecta desde la axila al codo.
  • Braquioplastia extendida: No solo llega a la axila sino que se extiende hasta el tórax, con el objetivo de abarcar el exceso de piel y grasa de los costados, también. Es una opción recomendable en pacientes que han perdido mucho peso.

El paciente podrá volver a casa en un periodo de entre 6 y 24 horas tras la intervención, según la técnica que el especialista haya utilizado. Tras la cirugía se aplicará al paciente un vendaje compresivo, que deberá dejar durante 2-3 días.

Es normal que pueda haber inflamación y edema en las manos tras la cirugía, sobre todo durante la primera semana. El médico podrá recomendar al paciente que descanse los brazos sobre almohadas. En algunos casos también podrán aconsejarse sesiones de drenajes linfáticos.

En cuanto a la movilidad, lo recomendable es que el paciente recupere una vida lo más normal posible transcurrida la primera semana. Por otra parte, el paciente no puede hacer deporte durante, al menos, un mes. Sí que puede salir a caminar, por ejemplo.

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