Colocación de los hilos tensores

Los hilos tensores son una alternativa al quirófano cuando pensamos que la piel está algo caída o queremos disimular alguna arruga. Pueden ser utilizados tanto en el rostro como en la zona corporal y dependiendo de su uso tendrán una longitud variable.

Colocación de los hilos tensores

Entre las zonas u objetivos para los que más se utiliza este tratamiento podemos destacar elevar las mejillas, disimular las patas de gallo, surcos nasogenianos o las líneas de marioneta, estrechar el mentón, mejorar el perfil de la mandíbula, reestructurar la zona orbito-malar, estrechamiento y elevación de la nariz, elevación de las cejas, disimular la papada o doble mentón, mejorar el aspecto del cuello, dar luminosidad a la piel, rejuvenecer el aspecto de manos y pies y tratar la flacidez en los brazos, piernas, o glúteos.

El número de hilos que se requieren para cada caso varía según el tipo de piel y la afección que se quiera tratar. La zona que más se trata es la del tercio medio inferior, donde se suelen utilizar unos 30, que se colocan perpendicularmente para crear un tejido en malla que retenga la piel, o unos tres espiculados por cada lado, o sea, seis en el total del rostro inferior.

En otras zonas como el cuello, suelen usarse unos 30 hilos finos y seis espiculados, aunque depende del problema estético del paciente y su tipo de piel.

¿Cómo se colocan los hilos tensores?

Parece sencillo colocar estos hilos, pero la realidad es que no lo es. Siempre debe llevarse a cabo por médicos especialistas en medicina estética que manejen esta técnica.

El primer paso para colocar los hilos tensores es limpiar la piel para evitar posibles infecciones, después se suelen realizar mediciones y se dibujan líneas para conocer por donde deben pasar para conseguir el efecto deseado.

Una vez se tenga todo previsto, se aplica o inyecta la anestesia local, y cuando no haya sensibilidad se procede a introducir las cánulas que contienen los filamentos tensores.

Una vez insertado por completo este pequeño tubo, se retira, y quedan los hilos tensores dentro de la piel. En el caso de los espiculados, el profesional médico procederá a tirar poco a poco de los hilos para que queden anclados a la piel en la posición deseada. Por último, se recorta el sobrante y se limpia la zona de entrada.

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