Historia de la Belleza

En la historia y desde tiempos remotos la belleza se ha impuesto ante otras virtudes, quizá, más admirables. Si estamos envueltos de esa aureola mágica denominada belleza, el mundo nos abre las puertas de par en par.

Pese a que se han encontrado papiros egipcios del año 3.000 a.c. y tratados sánscritos datados cronológicamente en el 2600 a. C. en los que se ven intervenciones estéticas, el concepto belleza como tal amor por la belleza o filocalia, es una terminología que se recoge en la Grecia clásica con el vocablo φιλοκαλία.

Historia de la Belleza

En el siglo XVIII Alexander Gottlieb Baumgarten alza la estética a una rama de la Filosofía que se aplica a objetos artísticos y naturales que provocan un determinado juicio en quienes los juzgan, con ideas objetivas o subjetivas.

A medida que las sociedades evolucionan, los cánones de perfección, se trasforman. Muchos siglos han pasado desde que nuestros antepasados expresaron sus dudas y credos sobre la belleza, y parece que cuanta más inteligencia demostraban más la buscaban.

Con estos antecedentes es lógico que deseemos acercarnos a la perfección.

Hoy en día, existe una dicotomía social que, en algunos sectores, puede llegar a ser un tanto kafkiana, pues obras con estilos parejos se tachan de pecaminosas; sin ir más lejos FB te cierra la cuenta temporalmente si, por ejemplo, escribes un poema y lo acompañas de un desnudo artístico íntegro.

La belleza, es un arma de doble filo y cuanto más se posee, más se desea y menos se le permite el deterioro, por pequeño que sea. Cuantas preciosidades –ellos y ellas—, no se desarrollan en otros campos por culpa de sus atributos visuales. ¿habremos perdido genios a tutiplén?

En las últimas décadas, los comercios de medicina estética y cirugía plástica, han proliferado. Antes los tratamientos rejuvenecedores sólo estaban al alcance de las clases privilegiadas. Sin embargo, hoy en día, con tantas subvenciones, la mayoría de conciudadanos podemos optar a los mismos. El sexo no importa, tan legítimo es para las féminas como para los varones, los transexuales o los travestis.

Hay que diferenciar entre cirugía reconstructiva o reparadora, cirugía estética o cosmética y medicina estética; Cuando hablamos de cirugía nos referimos a una intervención mayor –con quirófano, anestesia general, e ingreso hospitalario—; mientras que la medicina estética restaura, mantiene y promociona la belleza mediante técnicas médicas, poco invasivas, en las que se utiliza anestesia tópica o local y tratamientos ambulatorios.

Este culto endémico de la belleza que padecemos nos arrastra a querer ser más deseables y ansiar la eterna juventud o incluso la inmortalidad. Todo se reduce al miedo a envejecer, a morir y no despertar.

La publicidad y los innumerables adelantos de la medicina estética son tantos que se han vuelto irresistibles. A precios relativamente asequibles, podemos rejuvenecer unos años o sentirnos algo más bellos. Eso sí, no está garantizado que los resultados sean los deseados; de por medio existen muchos factores.

La estética se ha perpetuado en todos los círculos sociales. Mientras que, en el pasado se intentaba ocultar los retoques estéticos, en nuestros días, sucede todo lo contrario: está bien visto que uno se cuide.

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